La planta del tomillo

El tomillo (Thymus vulgaris) es un arbusto muy difundido por sus aplicaciones en la gastronomía, el tratamiento de trastornos digestivos o enfermedades del tracto respiratorio y la aromatización de ambientes. Es una planta perenne vivaz que puede alcanzar los 50 cm de altura. Tiene un tallo fino y leñoso del que se desprenden muchísimas ramas de color pardo, donde brotan hojas de forma oblonga que tienen un aroma muy particular. Da flores de color blanco o rosado que se agrupan en el extremo de las ramas. Estas flores dejan paso a un fruto lampiño de color marrón. La floración se produce en primavera.

Funciona muy bien como planta de interior, y crece en cualquier tipo de suelo. Su lugar de origen son los países de la cuenca mediterránea occidental, especialmente aquellos donde existen suelos cálidos, soleados y secos. No sólo resiste bien las sequías, sino también las heladas, aunque se ve muy afectada por los encharcamientos o inundaciones. Sus hojas están impregnadas con óleo, por lo que soportan y disfrutan la exposición directa del sol de mediodía.

Planta del tomillo

Se trata por tanto de una planta que no podremos mantener durante todo el año,  de ahí que sea importante guardar sus hojas y tallos secos para el uso a lo largo de toda la temporada, de este modo pueden conservarse sus propiedades para recurrir al tomillo durante cualquier época.

Es una de las plantas más antiguas utilizadas por el hombre. Los antiguos egipcios solían darle uso en sus ritos de embalsamamiento, ya que le adjudicaban propiedades sobrenaturales. También los griegos y los romanos la utilizaron a su tiempo. El imperio helénico la quemaba como si fuese incienso en sus templos, mientras que los romanos solían repartir hojas de tomillo por toda la casa para aromatizarla. Al expandirse su modo de vida, la utilización del tomillo como planta aromática fue arribando a cada rincón de Europa.