Cuidados con el tomillo

El tomillo es una planta con diversas aplicaciones, tanto en el mundo de la gastronomía, como en el de la aromatización de ambientes y la medicina natural. Sus hojas floridas son cortadas para impregnar el hogar con un agradable aroma desde los tiempos del imperio romano; y sus propiedades beneficiosas para el organismo son cada vez más conocidas. Puede consumirse en infusiones, baños, decocciones, mezclas de aceite esencial, vahos, buches y jarabes.

Se utiliza principalmente para curar problemas digestivos o enfermedades el aparato respiratorio; aunque también son conocidas sus propiedades como antiséptico y antiinflamatorio. Pueden aprovecharse sus infusiones para dar baños a los pies luego de un día agotador, aliviar llagas en la boca mediante buches o limpiar heridas leves sobre la piel.

cómo usar el tomillo para diferentes cuidados

El tomillo es un arbusto que resiste muy bien a las sequías y es capaz de crecer bien en cualquier tipo de suelo. De hecho prefiere la exposición al sol directo y radiante del mediodía, que tolera muy bien gracias al óleo que cubre sus hojas. Puede soportar temperaturas de hasta 40 grados, y sobrevivir durante varios meses sin lluvias. A pesar de preferir los ambientes cálidos y soleados de suelo seco, el tomillo también aguanta muy bien las heladas.

Es una excelente planta de interior, que puede vivir en una maceta siempre y cuando se le proporcione sol abundante y la humedad justa. Sin embargo, hay que prestar especial atención por no excederse con la cantidad de agua en el riego. Es una planta que no tolera muy bien los encharcamientos o inundaciones; frente a los que puede crecer más débil o morir.

Así que viendo la sencillez de sus cuidados, sobre todo para los lugares que no sean excesivamente fríos, no tenemos excusa para no incluir esta planta entre nuestra colección de plantas medicinales.